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Aprender Kundalini Yoga, aquí mi experiencia

Creo que estamos en una época en la que intentar buscar respuestas siempre termina por llevarnos a una misma fuente: nosotros mismos. Al menos conmigo eso es lo que amorosamente está sucediendo y te contaré por qué.

Al aprender Kundalini Yoga mi propio ser descubrió el camino para reencontrarse, reconocerse y trascender cada día. ¡Wow, qué bien me siento de compartirte esto!

El ser humano es un universo único dentro de sí mismo; para cada persona existe toda una gama de corrientes filosóficas, técnicas, talleres, prácticas y cursos que se ajustan a cualquier necesidad.

¿Cómo llegó el Kundalini Yoga a mi vida?

Hace poco más de un año volví a CUDEC*, mi alma mater, y comencé a tomar clases de Kundalini Yoga. Recuerdo que llegué en una búsqueda desesperada por entender lo que me sucedía: mis emociones, pensamientos, situaciones. ¿Te has sentido así en alguna ocasión?

Desde la primera clase de Kundalini Yoga, el efecto en mí fue un auténtico regalo de tranquilidad y emoción; experimenté un despertar de curiosidad por saber qué sucedería en la siguiente clase, en la siguiente a esa ¡y así tras cada clase!

A través de la constancia en mi práctica de Kundalini Yoga logré abrir mis oídos y mi corazón a las enseñanzas de la profesora Deg Savitri (Almendra Moreno), mi guía en este maravilloso camino. Así he encontrado el sendero a mi interior, a mi felicidad.

Han transcurrido algunos meses y hoy sé que solo era cuestión de poner cada cosa en su lugar, retomar el poder y la fuerza que Dios me regaló y ponerla en acción.

En muchas de las cosas que emprendemos llegamos a tener ciertas expectativas de lo que puede suceder, pero ya en el camino inevitablemente nos vamos sorprendiendo, y no ha sido la excepción en mi reencuentro con el Kundalini Yoga.

Mantenerse es la clave

Los regalos han sido constantes en mi vida desde entonces, pero mi mayor sorpresa llegó cuando supe que gracias a la invitación Kundalini Yoga CUDEC, podría asistir al Tantra Blanco 2019 en Ciudad de México.

Nunca antes había asistido y solo tenía vagas ideas de lo que era y en qué consistía, lo que también me generó cierto temor, pues pensé que se trataba de algo para practicantes avanzados de Kundalini Yoga, a pesar que el anuncio publicitario señalaba que no era así.

Deg Savitri, mi guía, siempre nos recuerda: “Mantente y serás sostenido“, cosa que nunca experimenté y comprendí tanto como aquel día maravilloso en el que asistí al Tantra Blanco.

Estuve con mis entrañables compañeras Rosy y Mary (que al igual que yo eran primerizas, ¡pero muy valientes!) entre casi 800 personas, y descubrimos a través de seis meditaciones de 62 minutos cada una, un espacio único: ¡nosotras, nuestra fuerza, nuestra convicción, nuestro ser y la divinidad que hay en cada una!

Gracias a Kundalini Yoga CUDEC, a Deg Savitri y al universo por tan maravillosa experiencia, que por supuesto estaré encantada de repetir el próximo año.

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Te invito a que vivas tu primera clase para aprender Kundalini Yoga, puede que como yo y muchas otras personas descubras tu camino hacia ti mismo, y por ende, hacia la felicidad.

Samanta Ortíz, Practicante de Kundali Yoga en Kundalini Yoga CUDEC

 

*Centro Universitario Doctor Emilio Cárdenas, ubicado en Tlalnepantla, Estado de México, México.

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